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Crisis Económicas

¿Por qué necesitamos Banca Pública?

La crisis financiera internacional ha recuperado el debate sobre la propiedad privada o pública de la banca. Los millonarios rescates bancarios acometidos por diferentes gobiernos (con Estados Unidos y Reino Unido a la cabeza), los extraordinarios beneficios que han tenido los directivos antes, durante y después de la crisis, la distorsión generalizada que han provocado con sus actividades especulativas… y la sin duda sangrante consecuencia final de la crisis: el pago de la misma por las clases populares que nada han tenido que ver en la gestación de la misma. Todo ello está ahora mismo encima de la mesa.

El debate no es sólo moral, como podría parecer en primera instancia, sino que va mucho más allá. Se trata, también, de una cuestión económica de cuya resolución dependerá el futuro de la actividad económica mundial. No en vano, hablamos del funcionamiento de un sector crucial para el capitalismo.

Costas Lapavitsas, profesor de la School of Oriental and African Studies (SOAS) de la University of London, y miembro del Research on Money and Finance (RMF), escribió el año pasado un paper en el que argumentaba las razones por las que, según él, era necesario abogar por una Banca Pública. Recupero aquí las principales aportaciones de aquel documento, que en todo caso recomiendo leer al completo, de cara a fortalecer nuestros propios argumentos.

Para Lapavitsas la actual es una crisis sistémica, y no accidental. Estaríamos ante los efectos más drásticos de la transformación que el capitalismo contemporáneo acometió en torno a la década de los setenta y ochenta. Dicha transformación, resultado de las reformas políticas de los gobiernos de inspiración neoliberal, habría llevado a la banca a perder la cuota de mercado que tenía con las grandes empresas productivas. Éstas, aprovechando el nuevo contexto financiero (bautizado por muchos autores con el término de “financiarización“) habrían reducido su dependencia de los bancos gracias a una mayor facilidad para financiarse a través de operaciones de mercado abierto (fundamentalmente a través de la emisión de acciones y títulos). Los bancos, en respuesta a ello y para mantener los niveles de rentabilidad previos, habrían desplazado su actividad en dos sentidos: involucrándose de forma creciente en operaciones de mercado abierto e intensificando sus relaciones con los trabajadores individuales.

La crisis habría puesto de manifiesto la debilitad de dicho esquema. Las operaciones de mercado abierto habrían sido fundamentalmente especulativas, derivando en una fuerte inestabilidad financiera, y la intensificación de la actividad sobre los trabajadores individuales habría llevado a lo que se define como “expropiación financiera” de los bancos sobre los trabajadores, agudizando la desigualdad y la transferencia de rentas desde las clases sociales más desfavorecidas hacia los directivos bancarios y los accionistas de los bancos. El estallido final de la crisis habría supuesto, también, una fuerte transferencia desde el sector público hacia el sector privado; las inyecciones de capital y la compra de activos tóxicos habrían sido, además, ineficaces al no conseguir recuperar los flujos de crédito hacia las empresas.

La necesidad de una Banca Pública tendría dos pilares fundamentales. El primero, superar la crisis actual de forma justa y verdaderamente eficiente. El segundo, recuperar el sentido del sistema financiero y promover que el mismo sea un canal efectivo de transferencia de capital hacia la inversión productiva. Además, se plantea, serviría también como parte de una estrategia más amplia de recuperación del poder económico y democrático de la ciudadanía.

Efectivamente, las inyecciones de liquidez, los tipos de interés cero, la compra por parte del Estado de activos tóxicos (títulos financieros que ya no valen nada y que permanecen a precios ficticios en los balances bancarios disimulando así las pérdidas reales), y otras medidas del mismo sentido, no han tenido el éxito esperado. Han servido para recuperar la rentabilidad de los bancos, y de ahí que publiciten tantos beneficios en años de crisis, pero no se ha reactivado el flujo crediticio. ¿Cómo es posible? Fundamentalmente porque todas esas inyecciones de dinero público se han destinado a nuevos procesos de inversión financiera especulativa y no de financiación de la inversión productiva. Es decir, los bancos que recibían dinero barato de los bancos centrales lo destinaban a prestárselo a otras unidades económicas a precios mucho más caros (incluyendo al propio Estado a través de la deuda pública).

Los bancos no se atreven a reconocer las pérdidas porque tendrían que enfrentar una posible quiebra y una caída espectacular en la cotización de sus acciones. Por eso los estados están ayudando en todo el mundo a los bancos de una forma muy poco transparente. Y, como salvaguarda de los principios del sacrosanto mercado, tampoco pueden controlar a qué destinan los bancos el dinero. De ahí que durante la crisis escucháramos a presidentes como Zapatero casi pedir por favor a los bancos que movieran el dinero a la economía.

La Banca Pública sería una alternativa mucho mejor para enfrentar todos estos problemas. En primer lugar, restauraría al completo la confianza en los mercados. Al estar su actividad respaldada por el Estado, no habría razones para dudar de sus solvencias, y reduciría las tensiones en los mercados interbancarios (reduciendo los tipos LIBOR y EURIBOR). En segundo lugar, se solucionarían también los problemas de falta de transparencia, falta de democracia y, claro está, de solvencia. No habría razones para ocultar pérdidas, y la liquidez se recuperaría. En tercer lugar, se podría establecer un criterio justo y solidario para pagar el coste de dichas pérdidas, diversificando el mismo entre clases sociales.

En lo que respecta al comportamiento de largo plazo, los bancos privados se han comportado -como es lógico- como empresas capitalistas maximizadoras de rentabilidad y, como es propio del contexto actual, basando su actividad en un cortoplacismo que ha obviado las estrategias a medio y largo plazo. En su labor original los bancos privados se han mostrado muy poco eficientes. Así, han destinado los recursos a actividades especulativas, dejando de lado la financiación de la economía real y llevando a menores tasas de crecimiento económico en todo el mundo desarrollado. El sistema financiero, en definitva, se ha distorsionado y no está cumpliendo su función.

La banca pública sí puede cumplir esas exigencias de forma satisfactoria. Las grandes empresas no se financian a través de los bancos, pero sí las medianas y pequeñas empresas así como también los hogares. Un sistema financiero eficiente propulsa la demanda agregada a través del incremento de la inversión y del consumo, llevando a mayores tasas de crecimiento económico. Además, el funcionamiento “ético” de la Banca Pública tendría prohibidas las actividades especulativas y las prácticas depredatorias (altos tipos de interés, estafas, etc.) con los trabajadores individuales. La Banca Pública se convertiría así en el instrumento más eficaz para hacer política económica, pudiendo dirigir las decisiones de inversión de las empresas y, por ejemplo, ayudar en la configuración de un nuevo modelo productivo (fomentando a través de líneas de crédito barato, por ejemplo, la inversión en sectores estratégicos como las energías renovables).

Lapavitsas precisa algunas puntualizaciones finales. No se trataría de una simple sustitución de gestores privados por burócratas estatales, sino de un cambio profundo y radical en la naturaleza de la misma institución. Una banca pública que estuviera organizada democráticamente, con unos criterios sociales bien diferenciados y con total transparencia y representación social. Y dentro de un marco de cambio económico en el que se revertiera la tendencia regresiva de las políticas económicas, llevando fundamentalmente a una recuperación en la provisión de servicios públicos por parte del Estado.

Para llevar a cabo todo esto y poder reiniciar un ciclo económico expansivo, Lapavitsas insiste en que no hacen falta técnicos cualificados (que los hay, y muchos en paro) sino simple voluntad política. He ahí la cuestión.

Debate

58 comentarios for “¿Por qué necesitamos Banca Pública?”

  1. Hola OZEMARI, gracias por tus comentarios, lo importante es “DARNOS CUENTA” de que estamos en el “CAMINO INCORRECTO”, de que estamos manipulados ya sea por el “MERCADO” especulativo, “EL SISTEMA”, por el “MIEDO”, POR NOSOTROS MISMOS, etc porque como muy bien dices, los que nos manipulan son humanos como nosotros y se tienen que dar cuenta de que son un freno, un obstáculo, para nuestra (y su) evolución como seres hacia la plenitud y conexión con la conciencia, ya que una vez CONECTADOS, podremos crear, generar todos los sistemas financieros, políticos, etc que queramos sin perjudicar a nadie en absoluto y vivir en armonía y plenitud (TODOS, INCLUIDOS LOS QUE NOS MANIPULAN), pero lo importante no es llegar (ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A TRABAJAR CON OBJETIVOS) SINO en “darnos cuenta” (DESPERTAR DEL LETARGO) DE QUE TODOS SOMOS UNO y los que nos manipulan se tienen que dar cuenta que también “ELLOS” salen perjudicados. Ha llegado la hora de que nos veamos a TODOS UNIDOS y no separados y a partir de aquí, ya podemos empezar a CREAR NUESTRO PROPIO FUTURO, puesto que tenemos el potencial divino dentro de nosotros a través de la conciencia, por eso Dios, la energía universal nos ha dado el libre albedrío, para poder evolucionar y convertirnos al final en creadores de nuestro propio futuro y de nuestra evolución , pero hemos de dejar ya de lado la mente puesto que ella es un estorbo para la UNION (sólo sirve para la parte tecnológica y técnica nada más). De este modo podemos dejar ya de lado todas las creencias, ideologías, sistemas anteriores en los cuales la MENTE SE IDENTIFICA y que en la actualidad ya no sirven para dicho objetivo evolutivo. La solución que indicas que obviamente es el AMOR, vendrá a nosotros precisamente una vez SEPAMOS ELIMINAR la identificación de la mente con dogmas, ideologías, creencias, etc. que he comentado en el párrafo anterior, pero de momento CON DARNOS CUENTA YA ES MUCHO.

    Posted by JOSE MARIA | May 24, 2010, 11:17 pm
  2. Jose María deja de vender enciclopedias que aquí hemos venido a arreglar el país (con hechos, no metáforas de la vida espiritual).

    Posted by A.Jiménez | May 25, 2010, 12:47 am
  3. ¿Por qué el socialismo?

    ¿Es aconsejable para alguien que no es un experto en cuestiones económicas y sociales a expresar su opinión sobre el tema del socialismo? Creo que para una serie de razones que lo es.

    Consideremos primero la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Podría parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el ámbito de la economía es difícil por el hecho de que la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son muy difíciles de evaluar por separado. Además, la experiencia que ha acumulado desde el comienzo del llamado período civilizado de la historia humana-como es bien sabido-en gran medida influida y limitada por causas que no son exclusivamente de carácter económico. Por ejemplo, la mayoría de los estados más importantes de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, en el control de la educación, hicieron de la división clasista de la sociedad en una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

    Pero la tradición histórica es, por así decirlo, de ayer, en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó “la fase depredadora” del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

    En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos, la ciencia, a lo sumo, puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y-si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos-son adoptados y llevados adelante por aquellos muchos seres humanos que, medio inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

    Por estas razones, debemos estar en guardia, no sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad.

    Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, a la que pertenecen. Con el fin de ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un inteligente y bien dispuesto el hombre la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría seriamente en peligro la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. A eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: “¿Por qué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?”

    Estoy seguro de que tan sólo hace un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de este tipo. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene la esperanza más o menos perdido de éxito. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en estos días. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

    Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con cierto grado de fiabilidad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

    El hombre es, en uno y el mismo tiempo, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de aquellos que están más cerca de él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para consolarlos en sus penas, y para mejorar sus condiciones de vida. Sólo la existencia de estos diferentes y frecuentemente contradictorios, las cuentas de objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado en que un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada por la herencia. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el que un hombre se encuentra a sí mismo durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de determinados tipos de la conducta. El concepto abstracto «sociedad» significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo es capaz de pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por sí mismo, pero él depende tanto de la sociedad-en su desarrollo físico, intelectual, emocional y de la existencia-que es imposible pensar en él, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la “sociedad”, que provee al hombre de alimento, ropa, un hogar, las herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido del pensamiento, su vida es posible gracias al trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra “sociedad”.

    Es evidente, por tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho de la naturaleza que no puede ser suprimido-como en el caso de las hormigas y las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y las abejas está fijada hasta el más mínimo detalle por rígidos, los instintos hereditarios, el patrón social y las relaciones entre los seres humanos son muy susceptibles a cambios. De la memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el don de la comunicación oral han hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones y organizaciones, en la literatura, en las realizaciones científicas e ingeniería, en las obras de arte. Esto explica cómo ocurre que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida a través de su propia conducta, y que en este proceso el pensamiento consciente y los deseos pueden desempeñar un papel.

    El hombre adquiere al nacer, a través de la herencia, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante toda su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad a través de la comunicación y muchos otros tipos de influencias. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, está sujeto a cambios y que determina en gran medida la relación entre el individuo y la sociedad. La antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de los seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de las pautas culturales y los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es sobre esto que aquellos que se esfuerzan por mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse oa estar a merced de un destino cruel, la auto-infligidas .

    Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como se mencionó antes, la naturaleza biológica del hombre es, no para todos los efectos prácticos, sujeta a cambios. Por otra parte, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son indispensables para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato productivo altamente centralizado son absolutamente necesarios. El tiempo-que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos-se ha ido para siempre cuando los individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes. Es sólo una ligera exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

    He llegado a un punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino más bien como una amenaza a sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que los impulsos egoístas de su maquillaje se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Sin saberlo, los prisioneros de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre puede encontrar significado en la vida, corta y arriesgada como es, sólo dedicándose a la sociedad.

    La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros una enorme comunidad de productores cuyos miembros se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo-no por la fuerza, pero en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. En este sentido, es importante darse cuenta de que los medios de producción-es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para la producción de bienes de consumo, así como los bienes de capital adicional-puede legalmente ser, y en su mayor parte es, la propiedad privada de los individuos.

    En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré «trabajadores» a todos aquellos que no comparten la propiedad de los medios de producción, aunque esto no corresponda al uso habitual del término. El propietario de los medios de producción está en condiciones de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Mediante el uso de los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que el trabajador produce y lo que es pagado, ambos medidos en términos de valor real. En la medida en que el contrato de trabajo es “libre”, lo que recibe el trabajador no está determinado por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por puestos de trabajo. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

    El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y la creciente división del trabajo animan la formación de grandes unidades de producción a expensas de los más pequeños. El resultado de estos desarrollos es una oligarquía del capital privado, el enorme poder de que no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad política democráticamente organizada. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los sectores desfavorecidos de la población. Por otra parte, en las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Por tanto, es extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

    La situación imperante en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada por dos principios fundamentales: en primer lugar, los medios de producción (capital) son de propiedad privada y los propietarios disponen de ellos como mejor les parezca, en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre . Por supuesto, no hay tal cosa como una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, cabe señalar que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de «contrato de trabajo libre» para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo «puro».

    La producción está orientada hacia el beneficio, no para su uso. No hay ninguna disposición que todos los capaces y dispuestos a trabajar siempre estará en condiciones de encontrar un empleo, un “ejército de desempleados”, casi siempre existe. El trabajador está constantemente en el miedo de perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de bienes de consumo está restringida, y la gran dificultad es la consecuencia. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de en un alivio de la carga de trabajo para todos. El ánimo de lucro, en relación con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más grave. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, ya esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

    Esta mutilación de los individuos considera el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Una actitud competitiva exagerada se inculca en el estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su futura carrera.

    Estoy convencido de que sólo hay un camino para eliminar estos graves males, a saber, mediante el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo que estaría orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad misma y son utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de responsabilidad para con sus semejantes en lugar de la glorificación del poder y el éxito en nuestra sociedad actual.

    Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere la solución de algún socio sumamente difícil-los problemas políticos: ¿cómo es posible, en vista de la centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia se convierta en todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden los derechos de la persona debe protegerse y con ello un contrapeso democrático al poder de la burocracia estar seguro?

    La claridad sobre los objetivos y los problemas del socialismo es de mayor importancia en nuestra época de transición. Dado que, el debate en las actuales circunstancias, libre y sin trabas de estos problemas ha sido objeto de un gran tabú, creo que la fundación de esta revista a ser un servicio público importante.

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    Posted by Albert Eisntein | May 25, 2010, 6:18 am
  4. El socialismo considerado por Einstein fue basado en los tiempos en el que él vivía. Al día de hoy, el socialismo ya no estaría preocupado por emplear a millones de personas. Su mayor preocupación sería la producción de bienes y servicios a partir de los mejores medios disponibles en el presente. Esto lleva a la automatización y a nuevos, más eficientes planes para el complejo social, los cuales ya no estarán únicamente basados en las opiniones e ideas de radicales sociales. Esta nueva dirección se basaría en la capacidad de recursos de la tierra, que es, digamos, la cantidad de recursos y personal técnico disponibles. Aún este método sería transicional.

    Tenemos que considerar las desventajas del orden social establecido y evolucionar hacia un sistema social emergente basado en las últimas innovaciones sociales que eliminen la escasez y provean las necesidades de todos.

    Más que descentralizar, creo que es posible, a partir de tecnología computarizada y cibernética avanzada, volver con algunas ventajas a la centralización. Es decir, desde un punto de vista centralizado, podemos observar condiciones mundialmente y hacer los ajustes correspondientes para satisfacer las necesidades humanas. El viejo concepto de centralización utilizaba al cuerpo gobernante del sistema social sólo para beneficiar a quienes tenían una posición con una ventaja diferencial. La centralización hoy, podrá proporcionar al cuerpo gobernante, ya sean máquinas o personal, con información a escala global.

    Posted by Jacque Fresco | May 25, 2010, 11:17 am
  5. Decía Albert Einstein (el auténtico ) que ” el conocimiento humano tiene limitaciones, pero no así, la estupidez “. No estaba muy descaminado. Digo esto porque tenemos una opurtunidad única de poder rectificar y sin embargo seguimos insistiendo en fórmulas desgastadas que consideramos novedosas porque le cambiamos las denominaciones, pero al final, más de lo mismo. Sospecho, por tus comentarios A. Jiménez, que eres una persona muy pragmática, pero permíteme que te diga que aunque es una característica muy positiva, creo necesario que las acciones vayan dirigidas al bien común y no sólo a determinados grupos que por alguna razón se consideran más fuertes o mejor adaptados ( no me refiero sólo a tu postura, sino, a la totalidad de ellas). Por esta razón apoyo la estrategia, económica, política, social y religiosa que aporta José María ( “tu vendedor de enciclopedias” ), que de momento me parece utópica pero no segregadora y, por tanto, digna de dedicarle todos los esfuerzos para soñar que algún día será realidad. Cosa que espero y deseo. Saludos.

    Posted by ozemari | May 25, 2010, 5:04 pm
  6. Hola A. Jiménez, no pretendía vender nada, sólo darnos cuenta del camino “incorrecto” que llevamos y que podemos observar desde “lo alto” la situación para ver el bosque y no desde dentro con la mente que nos dirige siempre hacia el mismo sitio: Guerras, destrucción y MUCHO SUFRIMIENTO de personas que son INOCENTES DEL SISTEMA.
    Vamos a ver el comienzo de la crisis.
    1) Compra desmesurada y afán de lucro “especulación” para hacer ganancia rápida sobre las viviendas de este país. Podías comprar hoy y vender mañana con un % muy elevado y te lo sacaban de las manos.
    Como estamos en mercado libre, el estado sólo se dedica a cobrar el IMPUESTO correspondiente y redistribuir ese beneficio a través de infraestructuras, Entes locales y autonómicos, etc. y cuánto más se encarece la vivienda mejor más impuesto a redistribuir (y sin hacer mención a la corrupción).
    2) Aparece la especulación SUBPRIME USA y el Sr. Trichet del BCE se ve obligado a subir los tipos de interés en agosto 2008 al 5,5% ,cuando la CEOE le pidió personalmente que nos los subiera.
    3) Bajada del PIB a medida que se revisan las hipotecas al alza y los ciudadanos ya sólo a duras penas pueden pagar la misma.
    4) Bloqueo psicológico y económico de los compradores (especuladores) de las mismas. Bloqueo de las familias, pymes ,etc. por miedo y por no tener “suficiente” para vivir (Restricción de las compras). Restricción del crédito porque la Banca ve las “orejas al lobo”. Cierre de pequeñas empresas y autónomos.
    5) Los países europeos acuden a “salvar” a sus Entidades financieras.
    6) En España no hace falta por las directrices del Bco de España en este tema.
    7) El BCE baja los tipos de interés al 1% PARA SOLUCIONAR EL ENTUERTO provocado por los especuladores, pero no se revisa la última hipoteca de este país por “culpa” de las cláusulas de revisión hasta el 31.12.09.
    SI HUBIERA DEJADO LOS TIPOS DE INTERES TAL Y COMO ESTABAN AL 3% NADIE SE HUBIERA BLOQUEADO NI PSICOLOGICAMENTE NI ECONOMICAMENTE.
    8) Ahora empezamos a consumir desde Enero 2010 porque las familias empiezan a tener disponible. Se ha visto con las matriculaciones de los vehículos y con los mayores ingresos del Estado por las ventas e importaciones.
    Aún y a pesar de la burbuja inmobiliaria el % de desempleados del país era de 2 millones aprox. Actualmente son aprox 4 millones de parados y un 20% aprox de economía sumergida y un 40% son jóvenes que no encuentran trabajo.

    Bien, cómo lo solucionamos:
    ¿Es lógico que el BCE sea el que marque los tipos de interés por encima de la soberanía de un país, provocando el bloqueo sistemático de su economía, sin pararse a pensar en la repercusión que pueda tener esa decisión?
    ¿Dónde ha ido a parar todo el dinero de las ventas de los inmuebles? A paraísos fiscales, a despilfarro, a bolsa, a inversión en otros activos productivos, a cajas fuertes?
    ¿Qué hacemos con la juventud que ronda los 30 años y no se puede independizar de los padres, a pesar de que su nivel intelectual es elevado?
    ¿Porqué se firma un préstamo hipotecario a 40 años y en el cual se indica que como máximo el tipo de interés será del 13%?. Si calculamos 400.000 euros al 13% nos morimos del susto.
    ¿Porqué dejamos que las empresas se vayan a producir a los países emergentes?
    ¿Porqué compramos productos importados, en lugar de los producidos en España?
    ¿Qué hacemos una economía especulativa o productiva?
    ¿Da para todos la economía productiva?
    Estamos en un sistema obsoleto, desde la revolución industrial no ha cambiado nada. Seguimos trabajando las mismas horas (los que tienen suerte de trabajar) con una TECNOLOGIA SUPER AVANZADA Y CON UNA POBLACION QUE crece de forma vertiginosa, cada vez somos más.
    En Europa y en España tenemos el handicap que la población se envejece más y las prestaciones de jubilación y médicas cada vez se incremetarán más.
    Estoy de acuerdo con Jacque Fresco que con la CENTRALIZACION y LA TECNOLOGIA AVANZADA, podemos satisfacer las necesidades, con la redistribución de los productos y servicios, puesto que la globalización nos permite no sólo dicha redistribución, sino ayudar en caso de catástrofes como en el caso de Haití.
    En el caso de los jóvenes podemos hacer como Alemania, contratos en prácticas y más precisamente, en Empresas donde por vocación se sientan más motivados e implicados, aportando más valor añadido, puesto que si estás haciendo lo que te gusta, disfrutarás e intentarás mejorar aportando ideas de mejora en los mismos.
    Además tenemos que ofrecerles las viviendas construidas en alquiler o con opción a compra.
    Otra opción para todos sería perfeccionar el CAPITALISMO y transformarlo en un CAPITALISMO DE MANTENIMIENTO, es decir, asegurando una cantidad mensual para todos/as (incluidas amas de casa, ellas si saben lo que es trabajar las 24 h y a cambio de nada). Con ello se liberarían miles de puestos de trabajo, puesto que con el mínimo operacional garantizado, evitaríamos el tener que estar en un puesto de trabajo que no gusta o que te hacen la vida imposible, (ver los suicidios de France Telecom) y podríamos buscar el trabajo que nos gustara por vocación aportando también como en el caso de los jóvenes más valor añadido.
    También evitaríamos casos como el de la chica que fué rechazada en 200 ofertas de trabajo y se suicidó. ¿Vale la pena morir por un puesto de trabajo, cuando la “SOCIEDAD” te obliga a trabajar para mantenerte.
    ¿Estamos en una SOCIEDAD LIBRE? Estaremos en una SOCIEDAD con auténtica LIBERTAD , cuando nos hayamos liberado de NOSOTROS MISMOS.
    La mente es la que nos dirige, cuando tendría que ser la ASISTENTA y la CONCIENCIA y EL CORAZON los auténticos TIMONES de la NAVE.
    Una nueva SOCIEDAD CON LIBERTAD es posible , SI QUEREMOS. Lo que tenemos ahora es un espejismo de lo que podríamos llegar a ser. De todas formas tarde o temprano LO SEREMOS.

    Posted by JOSE MARIA | May 25, 2010, 6:18 pm
  7. ¿ES LOGICO DEJAR QUE LOS ESPECULADORES DEL MERCADO, HAGAN CAMBIAR LA PLANIFICACION DE UN GOBIERNO EN MATERIA DE POLITICA ECONOMICA, cuando ellos son los que han provocado LA CRISIS?

    Posted by JOSE MARIA | May 25, 2010, 6:21 pm
  8. “En primer lugar, restauraría al completo la confianza en los mercados. Al estar su actividad respaldada por el Estado, no habría razones para dudar de sus solvencias, y reduciría las tensiones en los mercados interbancarios (reduciendo los tipos LIBOR y EURIBOR). En segundo lugar, se solucionarían también los problemas de falta de transparencia, falta de democracia y, claro está, de solvencia. No habría razones para ocultar pérdidas, y la liquidez se recuperaría. En tercer lugar, se podría establecer un criterio justo y solidario para pagar el coste de dichas pérdidas, diversificando el mismo entre clases sociales.”

    Varios comentarios:

    1) Los bancos y cajas ya están respaldadas por el Estado. Lo hemos visto durante esta crisis.

    2) Las cajas en España podría decirse que es lo más cercano que hay a la banca pública y han tenido peores resultados que la banca privada y hay muchísimas corruptelas en ellas. Es asqueroso.

    3) En mi opinión, lo que hace falta es volver al patrón oro, exigir un 100% de respaldo en los depósitos, exigir que la banca no pueda descalzar plazos y cerrar el banco central.

    Un saludo

    Posted by Galapagoverde | June 9, 2010, 5:51 am

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