Según ha declarado el gobierno, el objetivo de la reforma laboral venidera tiene como uno de los objetivos principales reducir los costes laborales. Es una argumentación habitual reclamar la reducción de dichos costes en beneficio de la competitividad de las empresas. Se supone que una rebaja de dichos costes permite a la empresa poder vender su producto a menores precios en el mercado y, así, ganar cuotas de mercado sobre los competidores.
Lo que se suele ignorar, a conciencia, es que los costes laborales son la relación entre la remuneración de los asalariados (en sentido amplio: incluyendo prestaciones sociales pagadas por las empresas) y la productividad. O lo que es lo mismo, que dichos costes laborales se pueden reducir efectivamente tanto reduciendo la remuneración de los trabajadores como incrementando la productividad.
La reivindicación de la III república no es sólo un acto simbólico, aunque sin duda ello también lo es. Más profundamente se trata de un ejercicio para repensar el modelo político-económico que queremos para este país. El modelo actual está profundamente deteriorado en sus formas y caducado en su fondo, y requiere un cambio radical [...]
Citoyen, autor de la bitácora “La Ley de la Gravedad” y adscrito a esa nueva corriente ideológica que se autodenomina “Neoprogresismo”, ha escrito una supuesta réplica al editorial que el Consejo de Redacción de la revista “Economía Crítica y Crítica de la Economía” ha publicado en su último número de Mayo-Abril de este año y [...]