Alberto Garzon
May 27 2010

La desigualdad en Estados Unidos en términos de clase social

Las políticas económicas habituales desde los años setenta y ochenta han tenido como objetivo el lento desmantelamiento del Estado de Bienestar, principal mecanismo de redistribución en los países desarrollados, así como también ha liberado las fuerzas del mercado, especialmente las financieras, para una apropiación de la riqueza cada vez mayor por una proporción muy pequeña de la población. Aunque existen múltiples formas de medir la desigualdad, y mucho debate al respecto, existe un consenso más o menos generalizado al respecto: el neoliberalismo implica mayor desigualdad.

Por otra parte, para muchos autores estamos viviendo bajo una dictadura financiera. Lo financiero, en alusión a los mercados y los agentes que allí operan, habría triunfado en su intento de subordinar las distintas democracias a sus intereses. La política estaría controlada por las finanzas, alejadas éstas además de mecanismos de control popular. Esto, no obstante, debería tener reflejo en términos económicos. Sería lógico que existiera un canal que vinculara la creciente desigualdad con la creciente importancia de las finanzas.

En enero de 2007 Edward N. Wolff y Ajit Zacharias publicaron una investigación sobre la desigualdad en Estados Unidos desde una perspectiva de clases. Basándose en una concepción amplia de las clases sociales, tal y como comentábamos aquí mismo el otro día, los autores estudiaron la evolución de la desigualdad en función de la clase social. Las preguntas a responder eran evidentes: ¿a qué se debía el incremento de la desigualdad? ¿quién salía beneficiado y quién perjudicado?

Tras dividir la población en ocho fracciones de clase (Capitalistas, Directivos, Supervisores, Profesionales, Trabajadores de cuello blanco, Trabajadores de cuello azul, Trabajadores no cualificados y Autónomos), contrastaron la desigualdad -descomponiendo el coeficiente de gini y utilizando a los hogares como unidad- a partir de dos años clave desde el punto de vista del ciclo económico, 1989 y 2000.

La primera conclusión fue que en el año 2000 los capitalistas formaban únicamente el 2% de la población estadounidense, frente al 55% que componían los trabajadores (de cuello blanco, azul y no cualificados). El resto eran “gerentes” (directivos y supervisores), profesionales y autónomos. Y dentro del conjunto de los asalariados (es decir, exceptuando a los capitalistas), un 46’3% eran trabajadores sin cualificación.

La segunda conclusión era que la brecha entre la clase capitalista y cualquiera de las otras fracciones de clase era abrumadora. Los hogares capitalistas ganaban de media 12 veces más que los trabajadores no cualificados, pero incluso ganaban 9’3 veces más que los mejores “asalariados”, los directivos. En particular, los capitalistas tenían el 20% del ingreso siendo sólo un 2% de la población, mientras que los trabajadores no cualificados tenían el 25% del ingreso siendo el 40% del total.

La tercera conclusión era que la clase más beneficiada en el período comprendido entre 1989 y 2000 había sido precisamente la clase capitalista, con un 20’3% de incremento en sus ganancias medias, seguida de los autónomos con un 14’2% y de los trabajadores no cualificados con un 7’7%.

La cuarta conclusión era que en el año 2000, casi el 85% de los ingresos de la clase capitalista provenían de fuentes distintas al ingreso salarial y a la renta inmobiliaria, es decir, que proveían de fuentes fundamentalmente financieras (bonos, fondos de pensiones y de inversión, acciones, etc.). Para el resto de las otras fracciones ese tipo de ingresos eran el 24% del total.

La quinta conclusión era que el incremento de la desigualdad se había debido a dos factores. El primero, al dinamismo de las fuentes de ingresos financieras que benefician especialmente a la clase capitalista. El segundo, y esto es clave, a la desigualdad inter-clase. La creciente brecha entre fracciones de clase había sido el principal motor del incremento de la desigualdad.

La sexta conclusión era que la clase capitalista es, junto con los autónomos, la clase más desigual de “puertas para adentro”. La desigualdad intra-clase es mucho menor en los trabajadores que en los capitalistas.

En un trabajo posterior los mismos autores han vuelto a estudiar la desigualdad en Estados Unidos, pero ya no en términos de clase sino por estratos de renta (procedimiento más habitual). Quizás lo más llamativo sea la distribución de los activos financieros por estos estratos, como se ve en el gráfico de abajo (hacer click sobre él para verlo entero). Ojo a la posesión de títulos financieros: el 60’6% de los mismos están en manos del 1% más rico de la población, y el 98’5% está en manos del 10% más rico.


Sólo hay que ver qué porcentaje de posesión de todo este tipo de activos tiene el 90% más pobre de la población para darse cuenta de cómo evolucionará la desigualdad en el futuro si no se invierte la tendencia regresiva del neoliberalismo. Hablamos de un tipo de títulos que “fructifican” en ingresos mucho más rápido y con mayor rentabilidad, y que sólo en las crisis financieras sufren verdaderos colapsos -interrumpiendo así los ingresos-. Quizás, como veremos en el siguiente post, la política económica de “salvar a los ricos socializando las pérdidas y privatizando las ganancias” tenga un sentido más amplio del que a primera vista parece: un sentido de clase.


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CATEGORÍA: Economía Política y Crisis, Política Internacional y UE

COMENTARIOS

  1. [...] La desigualdad en Estados Unidos en términos de clase social http://www.agarzon.net/?p=397  por mutaturinillis hace 2 segundos [...]

  • Alfredo dice:
    28 May, 2010 a las 12:59 am

    Buenos días Aberto , me gustaría que me contestases a una pregunta si es posible.
    De ese otro mundo posible del que hablais, existe en nuestra historia moderna algún país (O alguna época de un país) que se pudiera poner como ejemplo de esa forma de hacer las cosas

    Un saludo

  • Alberto Garzón Espinosa dice:
    28 May, 2010 a las 1:54 am

    Hola Alfredo,

    Para algunos otros compañeros, por ejemplo de ATTAC España, quizás la mejor etapa de los países nórdicos -Suecia especialmente- podría ser considerado un ejemplo a seguir. En mi opinión no hay posibilidad de “calcar” ninguna etapa o país para conseguir ese “otro mundo es posible”, y tampoco considero “ideal” la situación de los países nórdicos.

    En realidad de todos los países y de todas las etapas se pueden obtener importantes enseñanzas. Pero la experiencia está para incorporarla, no para repetirla. No hablaría por tanto de “ejemplo en bloque”, sino de políticas y acciones concretas que pueden/deben implantarse para conseguir otro mundo distinto.

  • Alfredo dice:
    28 May, 2010 a las 10:25 am

    Gracias Alberto

    Peor crees que es posible acercarse a un modelo Nórdico (no calcarlo) desde un país con herencia católica y mediterranea como España e Italia, donde la picaresca y la trampa ha campado a sus anchas durante siglos? tengo un amigo Noruego con el que charlo frecuentemente que me dice que quizas debido a la herencia (Calvinista-Protestante) esos paises tienen una ética hacia la sociedad, como en el pago de impuestos, forma de trabajar etc.. que es natural entre ellos. Yo creo que conseguir eso en España entra en el terreno de la Utopía, es un cambio en la forma de hacer, no solo se consigue con medidas desde el gobierno o gobiernos como la erradicación de los paraisos fiscales (QUe sería muy importante) etc. la sociedad civil tendría que completar en círculo con responsabilidad y desde la ética.

    Un saludo

  • Benetan dice:
    5 June, 2010 a las 12:21 am

    Si el problema se debe sólo a la “tradición” ética de cada país, no creo que la picaresca tenga que obstaculizar eternamente la implantación de un Estado del Bienestar similar al de países como Noruega en 1970 -ya puestos, ¿por qué quedarnos con el modelo actual, que ha aumentado las desigualdades respecto aquella década?-. Si repasamos la historia, los pueblos vikingos se hicieron famosos por sus conquistas, saqueos, pillajes, violaciones, secuestros de mujeres (a las que forzaron al matrimonio y consumación reiterada, como se ha demostrado ya genéticamente) y otras prácticas consideradas hoy crímenes de lesa humanidad. A pesar de estas prácticas durante más de 2 siglos, orgullo para muchos, han evolucionado. Muchos noruegos y suecos, por ejemplo, aún hoy prefieren ser llamados vikingos a escandinavos, pues les gusta más que se les identifique con sus primos islandeses y daneses que con los finlandeses, con los que sólo comparten -parece ser- la península.
    Se ha escrito mucho sobre las ventajas de la moral protestante frente a la católica para el desarrollo capitalista, pero lo más evidente, a juzgar por los hechos, es que de haber sido un factor influyente, lo ha sido sobre todo y precisamente a través de la elaboración temprana de políticas de desarrollo capitalista: legislación mercantil moderna (sociedades anónimas, tráfico mercantil, etc.), alternancia de proteccionismo y librecambismo según convenía, desarrollo de industria nacional contando siempre con la burguesía, desarrollo del sistema financiero y los mercados de capitales… Esto último es el ejemplo favorito de los defensores de Weber: como los protestantes reconocieron muy pronto la hipocresía que suponía condenar como pecado la recepción de intereses por prestar dinero mientras la Iglesia se lucraba con el trabajo de cientos de miles de campesinos por las tierras que poseía. Y esos típicos ejemplos de pensamiento arcaico católico no son “pícaros” precisamente, sino vestigios que no fueron barridos del todo hasta bien entrado el siglo XX, del feudalismo europeo, que la burguesía consiguió combatir mejor en Países Bajos e Inglaterra primero; luego, Alemania, etc. Por eso creo que la moral es un factor secundario

  • [...] de clase de cada individuo, es decir, su lugar y rol en el sistema económico. Ya vimos en otra nota que la sociedad estadounidense no sólo no es nada homogénea sino que cada vez está más [...]

  • Desigualdad « IDEARIO ALTERNATIVO dice:
    31 December, 2010 a las 7:33 am

    [...] La desigualdad en Estados Unidos en términos de clase social BY ALBERTO GARZÓN ESPINOSA ⋅ MAY 27, 2010 ⋅ 6 COMMENTS [...]

  • [...] La desigualdad en Estados Unidos en términos de clase social [...]

  • carmen dice:
    23 November, 2011 a las 2:33 am

    Sería interesante dar en el corazón del sistema financiero, que son los paraisos fiscales, planteando su inmediata intervención mediante una petición global avalada por millones de ciudadanos. Ninguna excusa podría plantearse para su no intervención.

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