He elaborado un esquema de orientación sobre las distintas teorías económicas heterodoxas modernas, y se puede descargar en versión .pdf pinchando aquí. Hablamos de un esquema simplificado y no del todo preciso, como de todas formas es lógico por la cuestión tratada, pero he querido plasmar en un sólo gráfico la diversidad de opciones teóricas de las que un economista crítico puede extraer enseñanzas. Probablemente también ayude a muchos a situarse, pues una visión panorámica de este tipo a mí siempre me ha resultado útil.

Además, pretendo mostrar a los lectores cómo la economía puede comprenderse desde perspectivas muy diferentes a la convencional. La discusión en economía no está ni mucho menos cerrada como algunos quieren hacer creer. Hablamos de una ciencia social, y eso supone hablar de un campo de análisis difuso, no proclive a la experimentación y completamente distinto al campo de la física o las matemáticas.

El gráfico está estructurado de izquierda a derecha en función de su, digamoslo así, “radicalidad crítica”, es decir, desde la perspectiva transformadora que contienen sus propuestas económicas. Así, encontramos a la izquierda del todo a los discípulos más conservadores de Keynes: los neokeynesianos que formularon la síntesis neoclásica. La síntesis neoclásica es la conjunción de las ideas núcleo de la teoría neoclásica y algunos aspectos particulares de las ideas de Keynes. La teoría neoclásica a su vez no es más que la vieja ideología liberal desposeida de la teoría laboral del valor -que compartían A.Smith, D. Ricardo y K. Marx- y adornada con el marginalismo y las matemáticas.

Como respuesta a esa visión tan sesgada de las ideas de Keynes, y acusando a la nueva teoría de ser simple “keynesianismo bastardo” (Joan Robinson), surgió la corriente postkeynesiana que en el gráfico aparece en naranja. Esta corriente recupera las ideas originales de Keynes y de Kalecki (un economista polaco de formación marxista), y por supuesto también tiene divisiones más o menos nítidas en su seno. Hay en español varios libros sobre teoría poskeynesiana, pero cabe destacar el de “Historia de la economía poskeynesiana desde 1936” de J. King.

En las casillas verdes nos encontramos con algunas corrientes que se encuentran a medio camino entre el postkeynesianismo y el marxismo, de las que cabe destacar el regulacionismo francés de Aglietta y Boyer. Aquí hay una entrevista interesante a R. Boyer sobre la crisis. También está la corriente radical norteamericana, de la que hablaremos en los próximos días. Y, por supuesto, el conocido institucionalismo (no confundir con el neoinstitucionalismo, que no es sino una involución en mi opinión) de Veblen y Galbraith.

Y finalmente tenemos la rama marxista en todo su esplendor, en azul en el esquema. En primer lugar, están los llamados marxistas analíticos, que se caracterizan por usar el individualismo metodológico (el mismo que usa la teoría neoclásica) en sus análisis y que a mí me parece un grave error. Por una maldad mía los he puesto de otro color.

En segundo lugar tenemos a los marxistas que centran su análisis por el lado de la oferta (las crisis, por ejemplo, serían consecuencia de un agotamiento de las posibilidades expansivas del capital y de su necesidad de extraer más plusvalía absoluta y relativa a través de la reducción de los salarios y del incremento del tiempo de trabajo). Aquí podemos encontrar a Dumenil y Levy, Shaikh y Duncan Foley.

En tercer lugar tenemos a los marxistas que centran su análisis en la demanda, y que entienden que las crisis pueden ocasionarse por falta de demanda agregada (por el estancamiento de los salarios, por ejemplo) y la consecuente incapacidad de los empresarios para aprovechar las capacidades productivas. Desde aquí ha nacido un puente con los poskeynesianos más radicales que ha encontrado un punto de unión en el modelo de Bhaduri y Marglin que ya expliqué aquí. Desde ese punto han salido muchos economistas que emplean potentes métodos econométricos. Pero desde este tipo de análisis marxista también nació el neomarxismo, que incluía en sus análisis al tercer mundo y que tendría como exponentes a P. Baran y P. Sweezy.

Del neomarxismo surgiría, unido al estructuralismo latinoamericano de Raúl Prebish (no los he incluído en el gráfico), el dependentismo. Y dentro del dependentismo (de Fröbel, Salama, Gunder Frank, etc.) cabe destacar el enfoque del sistema-mundo de Wallerstein y Samir Amin.

Finalmente me interesa señalar (por lo que tengo preparado para días posteriores) que en el esquema aparecen autores que han recogido las enseñanzas del neomarxismo y que se han reunido en torno a la Monthly Review. Del neomarxismo procede el término “financiarización” que ahora tanto escuchamos y que tanta expansión ha tenido en teoría económica (el poskeynesianismo lo ha asumido como concepto perfectamente válido). Autores de la Monthly Review son B. Foster y F. Magdoff (aunque H. Magdoff también lo era), y su último libro es imprescindible. También el grupo de Researchn on Money and Finance hunde sus raíces en esta visión teórica.

Espero que el esquema pueda ser útil para despertar inquietudes. Seguiremos profundizando.