Las vacaciones de este blog han terminado. Es obvio que esta larga ausencia requiere una explicación, y es que hace más de tres meses desde la última vez que escribí y ni siquiera avisé de lo que iba a ser una prolongada falta de actividad. Espero, y confío en que así sea, que el reinicio de la actividad de este blog compense sobradamente este parón veraniego.

Durante estos tres meses he estado volcado con la finalización del máster en Madrid, tras dos años de intensa dedicación, y, en particular, con la realización del trabajo de investigación final. El pasado día 15 de septiembre lo entregué en el departamento y anteayer lo defendí frente al tribunal. El documento lleva por título “La crisis de las hipotecas subprime en el pensamiento económico: poskeynesianos, radicales y neo-marxistas” y, como puede deducirse con facilidad, es un repaso a parte de la profusa literatura crítica al respecto de la crisis y el desarrollo del capitalismo en las últimas décadas. Se trata de un primer acercamiento a lo que será el marco teórico de la tesis en la que desde ya me embarco.

Más allá de que en unos días publique el trabajo íntegro, aprovecharé el camino recorrido para proceder a crear una serie de posts en los que vaya explicando, de la forma más sencilla posible, las diferentes explicaciones de la crisis desde la izquierda económica. Desde las posiciones más moderadas, que corresponderían a ciertos autores poskyenesianos, hasta las posiciones más radicales, entre las que están las diferentes corrientes marxistas. Espero que sea de utilidad para los lectores y que, entre todos, podamos encontrar puntos en común y hacer ver las fortalezas y debilidades de los distintos argumentos. Esto es, por lo tanto, también un llamamiento a vuestras críticas y sugerencias.

En los días que corren no se trata sólo de un trabajo académico, sino más bien de un declarado intento por contribuir a articular un discurso económico y político compartido que sirva a la izquierda para armarse y reaccionar ante lo que está siendo una verdadera segunda oleada neoliberal. Estamos, después de todo, en la misma brecha que hace tres meses pero, en mi caso, con muchas más energías y entusiasmo.